El pasado 26 de noviembre, en el marco del año Cataluña-Japón 2025, Mu:Arts Japan, con la colaboración de la Fundación Conservatori Liceu y el Consulado de Japón, presentaron un encuentro único entre dos mundos artísticos: el teatro Noh clásico japonés y la música para piano del compositor catalán Frederic Mompou.
El acto empezó con las palabras de bienvenida de la Dra. Maria Serrat Martín, Directora General de la Fundación Conservatori Liceu quien destacó la gran importancia de la relación te del Conservatori Liceu con Japón, que se refleja no solamente en el intercambio de estudiantes, realizados en más de 15 años de trabajo conjunto, sino también en la continua y fructífera colaboración que el Conservatorio mantiene con entidades representativas de la sociedad y cultura japonesa en Barcelona, así como la colaboración con Conservatorios de Música y Universidades de ese país. Estas relaciones han permitido acoger en Barcelona numerosas actividades artísticas como representaciones de Teatro Noh, el ciclo cinematográfico en homenaje a Akira Kurosawa en el 2010, el Concierto para recaudar fondos para las víctimas del terremoto y tsunami de 2011 a cargo de los alumnos japoneses del Conservatori del Liceu, en 2012; la presentación de la percusionista Kuniko Sato o el concierto de celebración de los 150 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Japón y España en 2018, entre tantos otros.
Posteriormente la Cónsul General de Japón, Akiko Shikata, agradeció al público su asistencia y destaco la alegría de la presentación de esta manifestación milenaria de la cultura japonesa en Barcelona y la unión con la música catalana a través de la música de un compositor tan emblemático como Frederic Mompou.
A continuación, se dio inicio a la pieza maestra del Noh Matsukaze (siglo XIV) que, explorando temas comunes como el silencio, la naturaleza, la memoria y la emoción interior, cuenta la historia de dos hermanas fantasmas, Matsukaze y Murasame, antiguas cosechadoras de sal en Suma, que aparecen bajo la luz de la luna al recordar su amor perdido por el poeta exiliado Ariwara no Yukihira. Entre recuerdos, añoranza y el símbolo del pino sagrado (matsu), la pieza refleja la esencia del Noh: un puente entre lo terrenal y lo espiritual. Los artistas fueron Kanji Shimizu, en la interpretación de danza, Zeami Motokiyo Shite (actor principal), el coro Jiutai (con Takao Nishimura y Haruhiko Hasegawa), Satoshi Tsukitaku a la flauta Noh, y Naoya Toriyama y Mitsuhiro Kakihara a los tambores tradicionales.
Reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, el Teatro Noh combina música, danza, literatura y actuación. Sus cimientos se establecieron en el siglo XIV de la mano de Zeami Motokiyo, y muchas de sus obras todavía se representan hoy. Esta función forma parte de Noh Reimagined 2025, un festival que explora el encuentro entre el Noh clásico y la creatividad contemporánea mediante actuaciones, nuevas producciones y colaboraciones internacionales.
El evento continuó con la actuación de la pianista Yoko Suzuki, la cual interpretó algunas de las más bellas piezas de Frederic Mompou: Música callada I, Impressions íntimes I–IV, La fuente y la campana, El carrer, el guitarrista i el vell cavall, Cançó i dansa VII y Cançó i dansa IX. La acompañó con danza gestual derivada del Teatro Noh Kanji Shimizu.
Esta actividad forma parte de las numerosas iniciativas impulsadas por la Fundació Conservatori Liceu en colaboración con instituciones japonesas y que reafirman el compromiso de la institución con el intercambio cultural y la excelencia artística, fortaleciendo los vínculos entre la cultura japonesa y la catalana.






