ERIC HALFVARSON, canto
La oscuridad profunda de los roles wagnerianos
Masteclass
En el Gran Teatro del Liceu todavía resuena su Commendatore en el Don Giovanni de 2017. Eric Halfvarson ya ha participado en las dos últimas ediciones del ciclo Liceu Cambra y es un habitual de la escena barcelonesa en los últimos años y nos ha regalado momentos estelares, como el aclamado Hayan del Götterdämmerung (uno de sus papeles más reconocidos y que ha traído desde la Wiener Staatsoper hasta Washington), el Papa del excéntrico Benvenuto Cellini que dirigió Terry Gilliam u otra de sus grandes creaciones: el Grande Inquisidor de Don Carlo (que también lo ha llevado desde Nueva York hasta Viena con Zubin Mehta).
El nombre de este bajo americano de voz poderosa se ha convertido en imprescindible en los complejos papeles verdianos y wagnerianos que reclaman vocalidades poco comunes, no sólo a nivel de tesituras, sino también en cuanto a la capacidad física necesaria para asumir el reto que suponen, por no hablar de la evidente madurez psicológica inherente a la intimidadora oscuridad de estos personajes.
En este sentido, Halfvarson ha demostrado una solvencia constantemente alabada por la crítica, ya sea por los roles mencionados, por su participación en el Fidelio que aplaudió el Washington Post, los papeles a Die Walküre, Parsifal y Das Rheingold (con Rattle y Badea entre otros), o por otro de sus grandes éxitos como Barbablava: “aportó no sólo potencia, sino pathos al rol del aterrador noble. Podía ser digno y estentóreo al mostrar el reino sobre el que gobierna, abominable al cantar los secretos del castillo sombrío, o aterrador al instar a Judith a dejar de pedir las llaves de las puertas. No obstante, en todo rezumaba una tristeza subyacente a su propio poder intimidador y horrible pasado, e incluso cuando cantaba suavemente […] su voz de articulación penetrante irradiaba fuerza.”



